La Importancia de la 4ta Bandera: El Nacionalismo Cultural
- Juan Paunero
- 30 nov 2024
- 3 Min. de lectura

Gramsci plantea, desde la cárcel, la estrategia que utilizó a posteriori el PC en todos los países, pero sin duda en los países latinoamericanos: construir hegemonía. ¿Cómo? Metiendo cuadros dirigenciales en el ámbito de la cultura.
Cuando Perón retorna, plantea el nacionalismo cultural como la cuarta bandera porque ve que la disputa por la hegemonía se daba entre dos polos: un polo macartista pro norteamericano, de los aliados y las demo-plutocracias occidentales, y el otro polo lo establecía la URSS desde su partido político internacional (el comunista, sede en Moscú, la 3ª Internacional, actualmente hoy en Londres). No desde la disputa política electoral, sino desde la formación de cuadros a los cuales se 'colocaban' dentro de las organizaciones, estatales, privadas o libres del pueblo, sobre todo en lo que Althusser denomina los aparatos ideológicos de control.
Perón, en la Comunidad Organizada, plantea el concepto de insectificación, como un concepto que es fomentado por 'el individualismo exacerbado', como por el 'colectivismo atomizador'.
El antídoto, o como Perón enuncia, 'los anticuerpos' de esto, es la construcción de una contrahegemonía que emerja del volksgeist. Para salir de esa encerrona deshumanizadora. Ahí plantea también la idea de trascendencia de Spinoza: 'Sentimos, experimentamos, que somos eternos'. Esta noción de eternidad es en sí misma el antídoto para traer el ser nacional a la idea de trascendencia, ya que ninguno de los dos polos hegemónicos tiene un concepto presente del plano espiritual.
1. Gramsci y la estrategia cultural desde la cárcel
Gramsci identifica en sus Cuadernos de la Cárcel que la hegemonía no se construye exclusivamente en el plano político o económico, sino en el ámbito de la cultura y la ideología. Esto se realiza infiltrando cuadros en los aparatos ideológicos del Estado (como la educación, los medios, las religiones o las instituciones culturales). La hegemonía cultural, según Gramsci, asegura que una clase dominante no solo controle el poder coercitivo, sino que también logre el consentimiento de las masas a través del control del sentido común y los valores predominantes.
2. Perón y el nacionalismo cultural como respuesta
Cuando Perón plantea el nacionalismo cultural como la cuarta bandera, está respondiendo a esta disputa cultural de la Guerra Fría. Reconoce que las dos grandes hegemonías (el bloque capitalista liderado por EE.UU. y el comunista liderado por la URSS) no solo compiten políticamente, sino que buscan homogeneizar las culturas nacionales bajo sus paradigmas. En este contexto:
El bloque capitalista fomenta un individualismo exacerbado, ligado al consumo y la alienación.
El bloque comunista promueve un colectivismo atomizador, que diluye la identidad individual y nacional en una maquinaria burocrática global.
Perón observa que ambos modelos deshumanizan y desconectan a los pueblos de sus raíces culturales y espirituales, volviéndolos fácilmente manipulables.
3. La idea de insectificación
El concepto de insectificación que Perón menciona en La Comunidad Organizada describe un proceso de deshumanización, donde las personas pierden su capacidad de pensar y actuar como seres trascendentes. Esto ocurre tanto por:
El individualismo extremo, que rompe los lazos comunitarios y fragmenta la sociedad.
El colectivismo extremo, que reduce a los individuos a engranajes de un sistema.
Para Perón, el antídoto es construir una contrahegemonía que surja de la cultura nacional (Volksgeist) y que conecte al pueblo con su trascendencia espiritual.
4. Trascendencia y el espíritu nacional
Al citar a Espinoza –"Sentimos, experimentamos, que somos eternos"–, Perón introduce una dimensión espiritual en la disputa cultural. Para él, la verdadera liberación del ser humano no se encuentra ni en el consumismo capitalista ni en el materialismo histórico comunista, sino en una trascendencia que conecta al individuo con su ser nacional y su dimensión eterna.
Este enfoque:
Reconoce la importancia de las raíces culturales y espirituales de un pueblo.
Propone un modelo que no se basa únicamente en la lucha de clases o en la acumulación de capital, sino en la construcción de sentido y comunidad.
Busca superar la deshumanización mediante una síntesis cultural y espiritual que trascienda las dicotomías de la Guerra Fría.
5. La trascendencia espiritual como contrahegemonía
La idea de Perón no es solo resistir las hegemonías externas, sino crear una alternativa propia basada en el espíritu del pueblo. Este nacionalismo cultural es integrador, porque no rechaza la modernidad, pero tampoco se entrega a ella sin reservas. La trascendencia es el núcleo de esta propuesta, porque devuelve al ser humano su conexión con algo mayor: la eternidad, el espíritu colectivo y el proyecto histórico del ser nacional.
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